sábado, 10 de abril de 2010

Yo quiero

amarte sin confundirme contigo;

escucharte siempre, sin juzgarte;

aceptarte sin condición alguna;

saber acompañarte, sin invalidar tu intimidad;

a veces convencerte, pero nunca vencerte;

invitarte sin imponerte mi preferencia;

apreciar sin calificarte;

aprender a corregirte sin hacerte sentir mal;

ayudarte sin humillarte;

apoyarte sin hacerte minusválido;

poder apartarme de ti sin sentirme culpable y que tu puedas alejarte de mi sin que yo te culpe;

ser yo siempre contigo y dejarte ser siempre tú, sin estorbar tu proyecto personal
aceptar lo que me quieras dar y poder darte lo que esperas de mí.

Así sin fingimiento, ni temor ni culpa, podremos caminar juntos
y libres por la vida hacia la eternidad.

Gerardo Canseco

No hay comentarios:

Publicar un comentario